25 may. 2014

Dónde los escritores reflexionan.

Hola my little heroes :) Quería dejaros un ensayo que hice sobre lo que siento al escribir, ya que últimamente he compartido sobre todo cosillas de estas con vosotros. Aquí lo tenéis:
Dónde los escritores reflexionan.
¿Por qué nunca parecemos encontrar las palabras correctas para empezar a escribir? ¿Por qué al tener todas estas grandes ideas y sentimientos encerrados en nuestra cabeza no sabemos expresarlos? ¿Por qué escribo mejor al escuchar una canción con la que dejarme llevar? Y escribir. Y dejar ir mis pensamientos; pensamientos grandes, pequeños, ambiciosos, curiosos. Y dejar que otras personas y aquella solitaria hoja de papel sepan lo que yo siento, lo que yo pienso, vivo y quiero y odio. 

Cuando escribimos podemos ser quien nosotros queramos: el héroe, el malo, el que mira. Podemos viajar a través de las líneas a un mundo utópico, inexistente, mágico, fantástico, triste, realista, horroroso… donde pasan cosas bonitas o tristes, donde no pasa nada. Queremos escapar de la realidad y buscarla al mismo tiempo; buscar nuestra realidad. Queremos desahogarnos y queremos que nos dejen en paz. Queremos ser el centro de atención, buscar el éxito. Queremos inventar, imaginar, crear, soñar, comprender, sentir, pensar, reflexionar, suponer, sospechar, evocar.

Nadie podrá realmente saber qué hemos querido pretender. Muchas suposiciones pueden hacerse, pero el que finalmente, el único que conoce el motivo es el escritor. Hay muchas razones por las que escribir: por gusto, por obligación, por aburrimiento. Pero cuando escribimos, realmente escribimos, la mayoría de las veces se reduce a dos opciones: porque queremos contarle algo al mundo, por grande o pequeño que sea; o porque nos lo queremos contar a nosotros mismos. Supongo que yo sería un poquito más de la segunda.

Escribo porque quiero recordar y porque a veces las palabras llevan más verdad que los recuerdos, o al menos lo harán cuando mi piel envejezca, cuando mi ser se adormezca y los detalles se vuelvan borrosos. Escribo porque tengo miedo a olvidar. Porque hay palabras efímeras y palabras duraderas. Porque olvidaré un “te quiero” y reviviré un “te odio”. Porque dejaré atrás nombres y conoceré otros nuevos. Porque, después de todo, siempre quedarán verdades que contar y secretos que mostrar y un yo que desahogarse. Porque hay algo en la forma en la que una idea se aferra firmemente en mi mente y hace su camino a lo que escribo; que me asegura que va a durar y durar, porque yo quiero que lo haga. Porque así, podría vivir eternamente a través de ellas.

Dicen que al escribir reflejamos el cómo nos sentimos. Que al escribir solemos idealizar, divagar, rebajar. Cada persona lo hace de una manera única y especial. Algunos escriben relatos felices, otros tristes, inspiradores, esperanzadores… Y otros simplemente no escriben, otros simplemente se quedan mirando un punto perdido buscando un tema del que hablar, llenando su mente de frases sin sentido, sin saber dónde encajar. Otros son como una nebulosa de emociones, con tanto que decir. Otros escriben viviendo en sus fantasías y sueños, y otros en sus recuerdos y memorias del pasado.

Incluso cundo escribimos para otros, lo hacemos en primer lugar para nosotros mismos. Por eso es que no podemos evitar poner algo de nosotros en ello, no podemos evitar abrirnos a lo que escribimos. Y es por eso que cuando lo lees en voz alta te sientes expuesto. Porque estas dejando que otros observen una parte de ti. Y así, mientras esto está siendo escrito, sé que estoy exponiendo un poquito de mi misma. Sentirme sobrecogida por el mero hecho de pensar que esto lo estará leyendo alguien que no soy yo.
Y aun así, seguimos escribiendo, seguimos queriendo poner todo esto en un papel. Porque es algo que nos llena. Supongo que esta sensación que tenemos los escritores la tienen otras personas. Los músicos, los deportistas, los pintores cuando realizan aquello que más les gusta. Supongo que esta sensación que tenemos la tienen los que hacen todo y los que hacen nada. Supongo que esta sensación que tenemos la tienen los que pasan de todo y los que no.

Los que creyeron en mí durante mi vida y los que quisieron tomarse el tiempo para leer este ensayo.

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Bueno esto es. Espero que os haya gustado ;)

¡Besos!

5 comentarios:

  1. Hola.^^ Sabes lo que te voy a decir, ¿verdad? Lo mucho que me gustó este ensayo. Cuando alguien escribe así como tú, pues me llega muy dentro. Un día, también probé a escribir sobre lo que es para mí escribir. Pero en ese momento sentía demasiadas cosas para poder organizarlas en un papel. No pensé que algún día iba a leer lo que en tal momento sentí (y sigo sintiendo) en la entrada de otra persona. Con eso lo digo todo, y volvería a leerlo una y otra vez. :3 Te añadiré a mi lista de blogs favoritos.
    Muchos besitos.

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    Respuestas
    1. Graciass! Dios siempre es como algo muy especial que alguien te diga algo asi, en serio me ha llegado a la patata ;P

      Besos!

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  2. Escribes presioso !!!!
    Apenas he descubierto tu blog y ya lo amo !!!

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  3. Woow!! No se que edad tengas pero pienso que la edad no es mas que un numero cuando se trata de pensar y de escribir, no soy mas que una adolescente intentando ser buena en algo que me apasiona, y leer tu ensao me ha inspirado a ser mas de lo que que quiero ser, muchas gracias, en verdad me encanto tu escrito.
    FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO NUEVO

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  4. Un abrazo a este blog que como los lugares abandonados sigue teniendo su encanto ,releer..Releer.

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Gracias por comentaaaaar! ;)
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